
Muchas cosas han cambiado desde los años 80 (y no me refiero solamente al estilo de vestir, sino a lo que pasa en el dormitorio). Hay varios conceptos referidos a nuestra manera de actuar cuando estamos íntimamente con ella que han quedado completamente desactualizados. ¿Sigues actuando bajo los parámetros de esa época o eres un amante contemporáneo?
Versión antigua: Si te gusta, sigue haciéndolo.
Versión nueva: Nunca dejes de experimentar.
La sensibilidad de su cuerpo cambia según se eleva su nivel de excitación. Experimenta y vuelve sobre tus pasos, para que en vez de quedarte fijo en un solo punto, visites regularmente una serie de puntos sensibles. Dale códigos simples que ella pueda usar: “arriba” o “abajo” para donde ella quiera que muevas tu mano, por ejemplo. O pregúntale “¿cómo se siente esto, del uno al diez?” y luego varía la presión.
Versión antigua: Las fantasías son para los solitarios.
Versión nueva: Ella necesita distracción.
Durante el sexo, los hombres se enfocan en conseguir el orgasmo (o en la tabla de puntaje de los equipos de fútbol). La mente de las mujeres divaga, con frecuencia fantasean. Para alcanzar el orgasmo, ella necesita aclarar su mente y apagar el “centro de miedo” del cerebro. “Para ella, la fantasía es una manera de apagar su mente, y se convierte en parte importante para desactivar su centro de miedo” dice Ian Kerner, autor de She Comes First. Alienta su “liberación” construyendo una fantasía erótica antes que las cosas se pongan calientes. Luego pueden susurrarse cosas provocativas uno al otro por turnos, construyendo una historia en la cual ella puede perderse.
Versión antigua: Controla tú el ritmo.
Versión nueva: Deja que ella tome el control.
En casi todas las culturas del mundo el hombre ha llevado históricamente el control en cuanto al sexo. Pero esa es una cuestión patriarcal. Déjala llevar el control del ritmo y la intensidad (al inicio o durante todo el momento, eso dependerá de su humor), de tal manera que ambos sepan qué es lo mejor para ella. Mientras más se divierta ella, mejor para ti. Anímala a ponerse arriba: le permite tomar ventaja de un mundo de posturas -mirándote, mirando al lado contrario, hasta sentada cruzando las piernas contigo.
Versión antigua: Los puntos eróticos son predecibles.
Versión nueva: Diferentes toques dan como resultado diferentes resultados.
Su clítoris, vagina y uretra están interconectadas, y los investigadores creen que estimular cualquiera de ellas contribuye a la excitación general. Hay algunos especialistas que sugieren probar tocando lo que se llama el punto U (un área entre entre el clítoris y la vagina, localizada cerca de la entrada de su uretra). Realiza movimientos circulares muy suavemente con tu dedo: los nervios uretrales son muy sensibles, de tal manera que la estimulación aquí crea un tipo particular de excitación -una suave forma de clímax. Asegúrate que tus manos estén limpias: el área es propensa a infectarse.
Versión antigua: Muévete rápidamente como loco hasta que termine.
Versión nueva: Hazlo lentamente.
Salir cuando está cerca al clímax y luego retomar el movimiento puede aumentar su orgasmo: el suspenso eleva el nivel psicológico de excitación. Dile que te avise cuando esté a punto de llegar y en ese momento sal y concéntrate en besarla y en otras partes de su cuerpo durante algunos minutos. Repite varias veces (excítala, relájala) hasta que la lleves al borde. No temas arruinar el momento. Toma de cinco a diez minutos que el nivel de excitación realmente baje, así que aunque ella piense que “se fue”, probablemente estés equipado para traerla de regreso.









