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18 mayo 2009

Así es, la masturbación no es tan mala después de todo

En 1995, un grupo de gente en EE.UU. (¿dónde más iban a pasar estas cosas) que al parecer estaba muy feliz autocomplaciéndose proclamó a mayo como el Mes Nacional de la Masturbación. Aunque por suerte este tipo de celebraciones no tienen mucho eco (¿aún?) en Sudamérica, lo cierto es que el masturbarse sí tiene beneficios fisiológicos. Por supuesto, ningún exceso es bueno, así que no utilices esta página como excusa para encerrarte en el baño de la oficina tres veces al día.

Un estudio australiano del 2003 descubrió que los hombres que eyaculaban más de cinco veces a la semana era 30% menos propensos a desarrollar cáncer de próstata (aunque seas muy joven, no descartes tomar cartas en el asunto: estas cosas se evitan con años de anticipación). Incluso se recalcó el hecho de que, aunque suene gracioso, el coito no brinda los mismos beneficios porque se corre el riesgo de contraer alguna ETS.

Otro beneficio radica en que autocomplacernos nos hace más capaces de complacerla, porque ayuda a reaprender el proceso de respuesta sexual. ¿Traducción? te ayuda a durar mas en la cama.

Las parejas pueden aprender además si uno observa al otro masturbarse, según Brian Zamboni, terapista sexual en Minneapolis (EE.UU.): “Si la miras, puedes aprender muchísimo acerca de lo que la hace sentir bien” dice.

No te incomodes ni te fastidies si ella se masturba. De hecho, las mujeres que se autocomplacen tienden más a tener un orgasmo durante el coito y el sexo oral.

Zamboni sugiere estimularse manualmente uno al otro: “Es una manera divertida y diferente de complacerse uno al otro sexualmente. Es también muy íntimo, y ambos pueden aprender de lo que al otro le gusta”.

Eso sí: si llega el día en que tu masturbación sustituye a tu vida sexual de pareja… ve a ver a un psicólogo.

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