Cuando su cerebro piensa una cosa y su boca dice otra, su cuerpo da señales sutiles que la delatan. En The Six Keys To Unlock and Empower Your Mind, el mentalista Marc Salem explora las posibilidades que tenemos de detectar una situación que nos es presentada de otra manera.
Busca estas 5 pistas para deducir si está escondiendo la verdad:

Lee sus labios
El estrés psicológico por mentir incrementa la peristalsis, o el ajustón de los músculos del esófago involucrados en el proceso de tragar. El estrés además retarda la producción de saliva, dejando una súbita boca seca. Observa si ella se humedece los labios compulsivamente antes de hablar o traga con esfuerzo.
Pide detalles
La mayoría de la gente recurre a la gimnasia verbal para eludir una mentira descarada. Ella puede responder una pregunta con otra para ganar tiempo, o sufrir repentinamente de memoria selectiva. Una vez que haya contado una mentirita, contará otra más grande, así que pídele detalles y mira si se revuelca.
Fíjate en los errores
Un momento de distorsión en el tono vocal puede revelar una mentira. Fíjate en las pausas largas a mitad de la oración (como si tratara de inventar una historia), un “gallo” repentino, o una subida o bajada en el tono causada por el problema que tendrá tratando de respirar normalmente mientras sus nervios están acelerados.
Fíjate en sus manos
Sus manos expresan sus sentimientos durante la conversación, así que una mentirosas las esconderá -sea bajo las axilas o en la espalda-. Pero si ella ha pensado su mentira con antelación, tratará simplemente de mantener sus manos inmóviles, colgando no naturalmente de los lados o descansando posadas sobre una mesa.
Sigue su mirada
Hay una pista que no puede controlarse. Mira si sus pupilas están dilatadas. Es el producto de cuando el sistema nervioso simpático está bajo presión. Los puntitos negros en el centro de sus ojos se ampliarán mientras lanza la mentira.






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